Los textiles suelen juzgarse primero por la suavidad, pero una casa de trabajo pide un lenguaje más exacto. El lino es fresco y seco. El algodón perdona. La lana es cálida, elástica y un poco misteriosa.
Cada fibra lleva una historia de labor. Recuerda campos, lavado, peinado, hilado, tejido, remiendo y uso. Tratar bien una tela es recordar que vino de algún lugar antes de entrar en la habitación.
Lino
El lino se arruga con firmeza y envejece con belleza. Pertenece a toallas, manteles, delantales y ropa de cama de verano. Su rigidez inicial no es un defecto; se relaja con lavado y manejo.
Algodón y lana
El algodón es la tela paciente de todos los días: sacos, colchas, cortinas, camisas de trabajo y forros. La lana pertenece al calor y a la recuperación. Puede cepillarse, airearse, zurcirse y volver al servicio muchas veces.
El estante textil útil no es grande. Unos pocos paños de fibra conocida, limpios y remendados, harán más por una habitación que una pila de telas decorativas sin propósito.